¿POR QUÉ NETFLIX PIERDE A LA MITAD DE SU AUDIENCIA DESPUÉS DE LA PRIMERA TEMPORADA?  

Un estudio de Bloomberg revela que series como One Piece, Beef y The Night Agent, pierden hasta el 70% de su audiencia en la segunda temporada. Te contamos por qué.

¿Alguna vez terminaste la primera temporada de una serie de Netflix, la amaste… y para cuando llegó la segunda ya ni te acordabas de quién era quién? No eres el único. Según un estudio reciente de Bloomberg, esto se está convirtiendo en la norma y no en la excepción, y podría ser uno de los dolores de cabeza más grandes que enfrenta la plataforma en este momento.

El reporte, publicado a inicios de julio de 2026, analiza el comportamiento de la audiencia de Netflix entre una temporada y otra, y los números no son nada alentadores para el gigante del streaming.

 

El problema: las segundas temporadas se están quedando solas

De acuerdo con el análisis, series que fueron auténticos fenómenos en su estreno están perdiendo a buena parte de su público apenas se lanza la siguiente entrega. Algunos ejemplos concretos:

One Piece, una de las series más vistas de 2023, perdió más del 30% de su audiencia en su segunda temporada.

Beef sufrió una caída superior al 70% entre su primera y segunda temporada.

The Night Agent se quedó sin el 50% de sus espectadores en la temporada dos, y perdió otro 35% en la tercera.

Avatar: The Last Airbender, uno de los grandes éxitos de 2024, registró una baja de más del 60% solo en la primera semana de su segunda temporada.

Comedias como Running Point y The Four Seasons perdieron más de la mitad de su público entre temporadas, y aun así fueron renovadas.

Nobody Wants This cayó 16%, mientras que A Man on the Inside se desplomó un 66%.

 Para Netflix, estas cifras no son un dato menor: fuentes cercanas a la empresa le confirmaron a Bloomberg que la compañía está revisando a fondo sus propios datos internos para entender qué está fallando.

 

¿Qué está provocando esta fuga de espectadores?

La explicación más repetida entre los medios que han retomado el estudio apunta a un mismo culpable: el tiempo de espera entre temporadas. Mientras que antes las plataformas de streaming lanzaban nuevas entregas casi cada año, hoy es común esperar dos o incluso tres años para saber qué sigue.

Los ejemplos hablan solos:

Quienes vieron Avatar: The Last Airbender en 2024 tuvieron que esperar dos años por la segunda temporada.

Beef y One Piece tardaron cerca de tres años en regresar.

Ese hueco es tiempo suficiente para que el público pierda el hilo de la trama, se enganche con otra serie o, simplemente, se olvide de que esa historia seguía pendiente. Bloomberg también señala que el crecimiento del tiempo total de visualización en la plataforma apenas subió un 2% el último año, una cifra bastante modesta para una empresa que depende del enganche constante de sus suscriptores.

Otro dato interesante: el estudio sugiere que el público de Netflix parece tener más paciencia con las comedias de episodios cortos (de unos 22 minutos) que se pueden revisitar una y otra vez, que con dramas de apenas diez episodios que tardan años en volver.

 

Las excepciones que confirman la regla

No todo es caída libre. Series como Bridgerton y His & Hers lograron mantener a su audiencia fiel temporada tras temporada, algo que Bloomberg atribuye a franquicias bien trabajadas, con spin-offs, contenido derivado y una comunidad de fans muy activa. Un caso similar es el de Stranger Things, que Netflix ha sabido mantener vigente con productos paralelos como videojuegos, experiencias y hasta un reality.

A esto se suman Wednesday y el fenómeno de KPop Demon Hunters, que según el estudio ayudó a sostener las cifras generales de visualización de la plataforma durante el último año, incluso mientras otras series perdían terreno.

 

 ¿Y ahora qué hará Netflix?

Cuando el crecimiento orgánico de audiencia no alcanza, Netflix ha recurrido a otras estrategias que ya conocemos bien: el endurecimiento de las políticas contra el uso compartido de contraseñas y los constantes aumentos en el precio de las suscripciones. Ninguna de las dos ha sido especialmente popular entre los usuarios, pero han servido para sostener los ingresos mientras la empresa averigua cómo frenar esta fuga de espectadores entre temporadas.

Lo cierto es que el hallazgo pone sobre la mesa una pregunta incómoda para toda la industria del streaming: ¿de qué sirve tener el catálogo más grande del mundo si nadie se queda a ver cómo terminan las historias? Por ahora, Netflix ya tiene la tarea de descifrarlo, y todo indica que el modelo de «estrenar y esperar años para continuar» podría estar llegando a su límite.

 

 

 

 ¿Por que creen que Netflix pierde audiencia? Déjanos tu opinión en los comentarios. 

 

 

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